Navegando por
Categoría: cuentecico

LA ESPERA.

LA ESPERA.

Calor. Ese color verde de la pared no me gusta, me estoy poniendo nervioso. Tranquilo, respira hondo, retén el aire, expira. Sigo intranquilo… el corazón está acelerándose, tengo miedo.  — Hola buenos días, ¿cómo se encuentra? — Bien gracias. –Si necesita algo búsqueme en enfermería, mi nombre es Sonia. En todo caso no se impaciente, estas intervenciones son largas. Más calor, esto va a peor. Tendría que haber hablado con ella antes de que entrara en el quirófano, quizás no….

Leer más Leer más

AZÚCAR:03

AZÚCAR:03

Durante mis años de estudio en el MIT, en el que acabé trabajando, quedé fascinado por la robótica, entendía que, desde la creación del cerebro positrónico y las tres leyes de la robótica,- por el Dr. Asimov–, no se había avanzado teórica y prácticamente casi nada. Para estudiar el avance de la robótica, había que partir de esos tres dogmas: Primero: un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño. Segundo: un…

Leer más Leer más

Un día cualquiera.

Un día cualquiera.

Me levanté cansado, con dolor de cabeza, había dormido muy mal. No tenía ganas de hacer nada. Sin embargo, por disciplina, encendí el ordenador y pensé en escribir un cuento, pero no se me ocurría nada. Para estos casos tengo una rutina que suele funcionar. Construí un escenario, un planeta nuevo al que llamé tierra. Estaba compuesto por un setenta por ciento de agua, el resto era todo tierra. Introduje una vegetación abundante, una serie de bacterias en el mar…

Leer más Leer más

Dolor

Dolor

Érase un país muy bonito, en el que todos sus habitantes eran felices. Los agricultores sembraban cereales, árboles frutales, verduras… lo hacían con deleite, cada vez que llegaba la época de la cosecha su orgullo y placer eran inmensos. Lo mismo pasaba con los pastores, los artesanos, los escritores, nadie sentía ninguna dificultad, ninguna molestia, en cumplir sus tareas, todos sentían que estaban ejercitando sus capacidades. Pero llegó, desde el norte, una mujer fría y calculadora, con muy mal humor,…

Leer más Leer más

EUREKA.

EUREKA.

El buen doctor se encentró ante el cadáver y no supo por dónde empezar. No lo buscaban a él, pero Holmes estaba ingresado en un sanatorio, así que debía hacer él sólo lo que hubiera correspondido a los dos. El forense le dio una pequeña explicación: “varón, unos 58 años, muerto por asfixia y rotura de la tráquea, esto último podrá comprobarlo usted mismo.” — Vayamos a mi club, allí estaremos más tranquilos, podremos hablar con más calma, aquí ya…

Leer más Leer más

LAS TARDES.

LAS TARDES.

Cuando Olimpia volvió a casa mi vida cambió. Yo había aprendido lo suficiente de mis muchos errores… En nuestra primera cena juntos me dijo: “Hemos de cambiar nuestras costumbres de vida. “ Y así lo hicimos, por las tardes, sobre las siete, empezábamos un ejercicio de media hora. Ese tiempo nos los reservábamos para nosotros, pasara lo que pasase. Con el buen tiempo nos íbamos a la terraza norte de la casa, con el malo nos marchábamos al porche cubierto…

Leer más Leer más

TRESCIENTAS CABEZAS

TRESCIENTAS CABEZAS

— ¡Müller, contrólame bien el flanco derecho! –Compañero, viene el capataz. — Sí Fischer, lo he visto. — ¡Herald, les estás dejando demasiado espacio, recuerda medio metro entre filas y cuarenta centímetros entre columnas! — ¡Fischer no les pegues, ahora no, ya te diré yo cuando! — Chicos el viejo está hoy especialmente irritable, controlen todas las unidades y sobre todo el flanco derecho. Tengan en cuenta que diez hombres, a caballo, para trescientas cabezas… da vergüenza lo que nos…

Leer más Leer más

EL DESENCUENTRO.

EL DESENCUENTRO.

Desde hace un año, cada semana, cojo el autobús y voy al barrio más próximo, allí hago mis recados. Hace unos días me encontré en la parada con mi prima Patro, nos fuimos juntos. Estuvimos en el estanco, en el supermercado y al salir la invité a tomar algo. Estábamos hablando, fumando, riendo y de repente me dijo: “Niño, nos están siguiendo”. Me quedé pasmado, aquello no tenía sentido. — ¿No me crees? Ahora verás, sígueme. Patro volvió a entrar…

Leer más Leer más

77 días

77 días

En plena guerra con los galos tuve que volver a Roma, mi amigo y casi hermano, Cayo Craso, iba a ser juzgado en el Senado por traición. Me había salvador la vida en varias ocasiones y lo menos que podía hacer era ir a defenderlo. Dada la urgencia del asunto decidí volver utilizando un barco, conseguimos dos trirremes de carga, no eran embarcaciones rápidas, pero sí seguras, Además poseían un espacio de carga considerable, que necesitaba para transportar mercancías, eran…

Leer más Leer más

Soñador

Soñador

Salvador soñaba de noche y ensoñaba de día. Su vida era siempre un sueño. Además, recordaba perfectamente el contenido de sus ensueños. Lo onírico y lo real se acompasaban en su vida. Algún misterioso desconocido abrió la caja de Pandora, de sus cuentos personales y entonces, comenzó su auténtica existencia. Desde muy pequeño dibujo, al principio todo lo que veía, era el motivo de sus retratos, luego lo fueron sus fantasías. Con un aprovechamiento mediocre en la escuela fue pasando…

Leer más Leer más