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Categoría: historia

Un día cualquiera.

Un día cualquiera.

Me levanté cansado, con dolor de cabeza, había dormido muy mal. No tenía ganas de hacer nada. Sin embargo, por disciplina, encendí el ordenador y pensé en escribir un cuento, pero no se me ocurría nada. Para estos casos tengo una rutina que suele funcionar. Construí un escenario, un planeta nuevo al que llamé tierra. Estaba compuesto por un setenta por ciento de agua, el resto era todo tierra. Introduje una vegetación abundante, una serie de bacterias en el mar…

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TRESCIENTAS CABEZAS

TRESCIENTAS CABEZAS

— ¡Müller, contrólame bien el flanco derecho! –Compañero, viene el capataz. — Sí Fischer, lo he visto. — ¡Herald, les estás dejando demasiado espacio, recuerda medio metro entre filas y cuarenta centímetros entre columnas! — ¡Fischer no les pegues, ahora no, ya te diré yo cuando! — Chicos el viejo está hoy especialmente irritable, controlen todas las unidades y sobre todo el flanco derecho. Tengan en cuenta que diez hombres, a caballo, para trescientas cabezas… da vergüenza lo que nos…

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77 días

77 días

En plena guerra con los galos tuve que volver a Roma, mi amigo y casi hermano, Cayo Craso, iba a ser juzgado en el Senado por traición. Me había salvador la vida en varias ocasiones y lo menos que podía hacer era ir a defenderlo. Dada la urgencia del asunto decidí volver utilizando un barco, conseguimos dos trirremes de carga, no eran embarcaciones rápidas, pero sí seguras, Además poseían un espacio de carga considerable, que necesitaba para transportar mercancías, eran…

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Queridos Reies Magos:

Queridos Reies Magos:

Una vez más os escribo y os cuento que he sido un niño muy bueno, me lo he comido todo y me he portado requetebién en casa. Además, he estudiado mucho, aunque en lengua no he sacado más que un cinco. Mis papás me han dicho que no pida más que tres regalos, que hay que ser solidarios con otros niños que lo pasan peor que yo. En todo caso si necesitáis recortar el número de vuestros obsequios, mis hermanos…

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El final

El final

Salí de las oficinas, tras una intensa media hora de discusión telefónica con un accionista de Chicago, me crucé con Agapito Pacheco que me dijo:             — No tengas prisa, todo se ha acabado, han ganado los malos.             — ¿Cómo…? Es imposible estaba todo previsto para que el final no fuera ese. Agapito no se molestó en contestarme, se encogió de hombros y siguió su camino. Subí a mi jeep y me dirigí al campo de batalla, al llegar…

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PALABROS.

PALABROS.

Hubo un tiempo en el que ni las personas, ni los animales, ni las cosas tenían nombre, no teníamos palabras. Era un lío, no podíamos ni pensar, no distinguíamos la realidad de la fantasía. Algunos de nosotros se dedicaban a pintar animales, escenas de caza, manos humanas y otras bonitas extravagancias. Mi padre, que era un tipo excepcional, me llevaba desde muy jovencito, a las expediciones de caza, en ellas él y sus amigotes se dedicaban a poner nombres a…

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MI DESTINO.

MI DESTINO.

A los dos días de haber nacido, mi madre recibió la visita de la bruja Ijosta, ella no quería que me viera, pero mi abuela y mis tías la obligaron a mostrarme. Las mujeres me cogieron en brazos y me levantaron hacia Ijosta, ésta empezó a gritar: ¡Ales, ales, ales! Su cántico acabo en danza perturbadora, acabaron cayendo al suelo. A los cuatro años mi madre y mi abuela me llevaron hasta Zsanda, el monasterio de los monjes sabios, me…

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Un hombre normal.

Un hombre normal.

Es un hombre bueno que bebe vino en un bar. Tiene mujer e hijos, incluso tiene un perro y un gato. Su comportamiento ha sido siempre ejemplar, hasta que un día… Recibe una notificación de la Justicia, al parecer ha habido una acusación de uno de sus vecinos, desearía saber de cuál, pero no tiene tiempo para hacer averiguaciones. Así que al día siguiente se presenta en el palacio donde vive esa señora. Allí un guardia le detiene y no…

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EL CÓDICE

EL CÓDICE

— García tengo un nuevo caso para su brigada. –– Dígame jefe. –– Han robado un códice del siglo XIII, que estuvo depositado en la sacristía de la Iglesia de Nuestra Sra. del Socorro. El director general y yo tenemos mucho interés en que lo recupere. –– Jefe nuestra brigada se dedica a homicidios. –– No se precipite inspector, ha aparecido muerta una anciana, junto a la vitrina en la que guardaban el códice, parece que le han reventado la…

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Vegueros de Vuelta Abajo

Vegueros de Vuelta Abajo

El calor aturde, asfixia, vuelve el aire quieto y sofocante. Derrite la voluntad y los sentidos. Hasta los pensamientos, desordenados e ingrávidos, se derriten, quieren ser agua, humedad, saliva o llanto. La fábrica de tabacos es un barracón con techo de hojalata y paredes de adobe. La selva lujuriosa lo envuelve, otorgándole, quizá por ósmosis, una cualidad exuberante y sensual. Prestándole su perfume de hierba macerada, de canciones de esclavos y nostalgias, de calor y pieles bañadas en sudor tibio…

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