¡HE VISTO UN FANTASMA!

¡HE VISTO UN FANTASMA!

He sido durante nueve años miembro, del Grupo Especial de Operaciones del Ejército de Tierra, por razones de seguridad no puedo utilizar mi auténtico nombre, me referiré a mí misma con mi alias de guerra: “Tango Rojo”

Ahora estoy retirada, me dedico a mis aficiones, vulgares todas ellas: leer, o, mejor dicho, decir que leo. También hago encaje de bolillos y tortilla de patatas, no transijo en que nadie le ponga cebolla, aunque en el fondo me da igual, pero así doy por saco un ratito.

Lo esencial de esta historia es que: YO ESTUVE EN LA RECONQUISTA DE PEREJIL…

 No era mi primera intervención, pero el 17 de julio de 2.002, unas horas antes del amanecer me encontraba especialmente nerviosa, sin conocer el motivo.

Sobre las 11.am, iniciamos la expedición Yo iba como tiradora de élite, en el segundo helicóptero, de los tres que intervendrían aquel día.

Cuando llegamos a Perejil, nos lanzamos todos a tierra, lo hicimos en rappel, tuve la mala fortuna de caer en una posición que me costó la fractura de la muñeca derecha y un prolapso rectal.

El dolor se fue haciendo cada vez más intenso; una vez ganada la batalla, pudo atenderme el sanitario del grupo, me inyectó morfina, y ahí tuve mi primera experiencia extracorpórea. Ya en el helicóptero me veía saliendo de mi cuerpo y observando todo lo que se encontraba a mi alrededor. Fue extremadamente desagradable.

A consecuencia de mis lesiones me retiraron del servicio activo, me ascendieron a sargento y me otorgaron una pensión vitalicia.

Pasaron tres años. Una mañana de primavera, con un sol que daba gloria verlo, mientras yo conducía una vespa, edición “75 Aniversario”, llevando el casco puesto. En un momento indeterminado de mi recorrido me dio un estornudo hiperfuerte y caí por un terraplén.

La consecuencia directa fe mi muerte, esta vez volví a salir de mi cuerpo, pero hubo una novedad…, que en su momento fue aterradora, al mismo tiempo mi propio organismo flotaba en derredor mío y ambos eran conscientes de la situación.

Ahora el negocio ha ido a peor, en este momento ya somos siete hiper extracorpóreos, jugando y molestándonos, sin parar.

En fin, tengo que dejaros, voy a preparar la cena, hoy vienen, venimos, a cenar, todos los fantasmas que pululamos en torno a nosotros mismos. Resulta complicado saber quién cenará, quién no lo hará, quién está vivo y quién muerto. Esta complejidad etérea me incluye a mí, desde luego.

Como conclusión me atrevería a decir que yo no he visto un fantasma, sino 100n, de ellos.

Y colorín colorado, este cuentecico–fantasmagórico– se ha terminado.

Josma

También llamado Jose Taxi

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