La Gran Pirueta de Pepe Rodríguez.

La Gran Pirueta de Pepe Rodríguez.

De joven fui aficionado al circo. A los 22 años, tras muchas horas de gimnasio, empecé a hacer mis pinitos como trapecista, yo que era el más cachas, hacía de portor.

Pero empecé a trabajar con Abutardo, alias Eduardo Belltall, del que no tengo buen recuerdo, pues pese a ser muy amigo, de mi hijo, era un puto explotador.

Tan amargado quedé por la experiencia que me saqué todos los carnets existentes, hasta el de tráiler. Con el tiempo conseguí, a través de la agencia de transporte de Antoñita Peñuelas, mis primeros viajes al extranjero.

El trayecto más largo que hice fue desde Valencia a Accra, capital de Ghana, unos 10.000 Km entre la ida y la vuelta. Pude dejarme entender por el poquito inglés que sé y las cuatro lecciones de ghanés, que me había dado mi hijo, es un hacha para los idiomas.

Ese viaje fue mi perdición, en la frontera con España, encontraron diez polizones, de color, de color blanco quiero decir, se habían escondido en los bajos de  mi camión por lo que me incautaron mi tráiler, así que me quede, de nuevo sin trabajo.

Con el T.I.R había ganado muchísimo dinero, además vivo solo, acompañado de una pastorcita alemana, más buena que el pan, un gato medio siamés y un pato, que es lo más cabrón que he conocido nunca. De manera que podría haber aguantado unos 18 meses sin ingresos, manteniendo el mismo nivel de vida, que es medio alto, me gusta vivir bien.

Así que un mediodía estando en el bar de Juan, conocido como La Oficina, me refiero al bar, no a Juanito. A ese bar los que vamos somos la mitad alcohólicos y la otra mitad también. Salió el tema de mi desempleo temporal y mi gran amigo Renato me dijo: ¡Pues si no tienes nada mejor que hacer anda mucho y ponte a escribir?

¿Escribir yo, si no conseguí el graduado escolar por falta de interés?

Una tarde en el mismo bar, apareció mi gran amiga Pepita Oquendo, al comentarle el consejo de Renato me dijo: entra en el taller de escritura cuatro hojas, aprenderás mucho y conocerás personas que escriben muy bien y son maravillosas.

En internet me manejo bastante bien, así que seguí el consejo y ahora publico allí y en mi blog.

Estoy encantado de la vida.

Y colorín colorado este cuentecico—en el que sólo aparece la palabra taxi dos veces, una aquí y la otra en la firma—este cuentecico se ha terminado.

Jose Taxi

También conocido como Josma.

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