¡Levanto la maya por mí y por todos mis compañeros!

¡Levanto la maya por mí y por todos mis compañeros!

Teoría y práctica del 123 Pollito Inglés

 

Estaba yo la otra tarde merendando, cosa que no suelo hacer, pero un día es un día y unta tarde es una tarde.

Entre la amplia gama de posibilidades que me ofrecía mi nevera, llamó mi atención un queso semiseco de oveja y unas uvas blancas.

El hombrecito tomó una decisión que marcaría el resto de su vida, probó una uva, mordisqueó un poco de queso, y hete aquí que esa mezcla magistral le supo cómo un beso.

— ¡Rayos y Centellas!, exclamé. Esto me gusta más que el melón con jamón, ¿Me sigo arriesgando, pruebo la sandía con mortadela de aceitunas?

Pero tras reflexionar unos nanosegundos, el hombrecito recordó aquello de: “los experimentos con gaseosa” y se detuvo, entiendo, yo, que a tiempo.

Todo empezó un par de horas antes, El Chinche y La Garrapata, tenían hora en el veterinario, para desparasitarse. Yo me quedé solo, tan solito, tan aburrido, con pocas ganas de rascarme, no sabía en qué, ni cómo entretenerme. ¡Puaf… que ajco…!

El caso es que creía recordar un juego infantil, concebido para ser jugado en monoplataforma, pero, aún teniendo, el nombre en la punta de la lengua, no acababa de escupirlo. ¿Tal vez sería: 123.Pollitoinglés? ¡No, maldita sea! Esa era la clave de visentelois@gmail.com; una de las muchas claves que utilizo en mis blogs y en mis accesos a mis cuentas de correos Y, el caso es que debía ser algo muy familiar, ¡En algún lado la debía tener apuntada!

Ahora, tras la super merienda que había deglutido velozmente, necesitaba hacer algo de ejercicio. Me acordé del “Levanto la Maya por mí y por todos mis compañeros”, pero por veloz que sea uno, desempeñar todos los papeles, iba a ser complicaete.

— ¡Chist, chist! Que puedes jugar con nosotras…

— ¡Ostia, ya han vuelto las voces!

— No te engañes, no nos hemos ido nunca. Velaremos por ti ahora y siempre, en todos los hilos temporales que se produzcan.

— ¡Venga, vale! No tengo ganas de discutir…

— Perfecto, pues juguemos a algo movidito. ¿Qué tal un monopoly un Trivial?

— ¿A eso le llamáis movidito?

— ¡Tal vez no! Pero, son juegos que ejercitan el cerebro, que es la parte del cuerpo que más azúcar consume.

— Pues a por ello, salís vosotras, pero como sois más, me quedo la Calle Recoletos de gratis, los billetes que sean de verdad y en euros, por supuesto.

Y colorín colorado este cuentecico picón se ha acabado.

Josma

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